Día 4

¡Buenos días, mundo! Esta mañana me he levantado con muy poca energía, pero lo he conseguido, me he levantado a la hora (08:00). No he hecho los estiramientos de espalda pero he meditado, y… ¡no me he quedado dormida!

He terminado de resumir, con el tiempo muy justo, los temas que me quedaban del examen que tengo mañana martes. No he podido memorizar todavía porque hoy era “el día de cambiar el interfono” han estado toodo el día con el taladro y como comprenderéis ha sido imposible.

A las 14:00 me he hecho la comida y después me he duchado, ya tocaba,… me he echado la siesta (que se me ha ido un poco de las manos, a las 17:30 me he despertado…). Quería memorizar en ese ratico y lo que he hecho han sido los deberes de inglés. Luego me he ido a la academia. Hacía mucho viento hoy, aquí lo llamamos “Cierzo” y sí, hace honor a su nombre.

Al llegar a casa, he tendido la ropa y terminado algunas tareas. Cuando he terminado de llenar el lavavajillas que estaba con la música a tope y pensando en mis cosillas, han llegado mis compañeras (Ara y Julieta) de piso con una visita (la llamaremos Iris). Nos hemos estado picando, hablando de chicos, que si me querían emparejar, hacer de celestinas o no sé qué,…

La verdad es que, aunque las conozco desde hace bien poco, las quiero un montón y en estos momentos es lo que necesito, que me saquen una sonrisa y mantener la mente ocupada; no con chicos, no, con ellas 😛

Respecto a mis compañeras de piso, ellas no saben nada, al igual que yo, también están con los exámenes. Hasta arriba de estudiar, nerviosas perdidas. Y de momento tampoco estoy preparada para hacerlo real.


Es como si me hubiera metido en una burbuja, en una pompa de jabón, continúo con mi vida pero lo malo se ha quedado estancado, es algo raro de explicar.


Ay, casi se me olvida! He buscado en la web de mi universidad algún servicio/asesoría, para los estudiantes, de orientación/psicología. Al no saber a quién contarle lo que está pasando por mi cabeza, primero, porque no sé cuál va a ser la reacción tendrán y segundo porque, como ya lo hablé en el día anterior, no quiero ir usando la carta del cáncer (lo cual, no es mi intención tampoco), he decidido añadir una persona ajena a mí para tratar esta situación. Veré si es la mejor solución, aunque por el momento,… habrá que darle una oportunidad.


Necesito un lugar, como un refugio dónde desahogarme, dónde sentirme protegida, dónde no sienta que me están juzgando o están pensando: “pobrecita, lo que tiene que sufrir”, “yo no sé si aguantaría”, “se la ve fuerte, aunque yo dejaría la universidad”, entre otras.


He hablado con mi madre. Ya le han contado a mi hermanito la situación. Ha reaccionado mal, como todos, aunque con él será más complicado, porque tiene una inmensidad de preguntas. Al ser pequeño, su mente está más abierta a más posibilidades y además no tiene ningún tipo de tapujo en preguntar. Nuestro deber es intentar responder con la verdad, la verdad de la buena, no queremos confundirle.

Buenas noches.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.

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