Día 2

Me ha dado un ataque de ansiedad, pánico, de nervios, no lo sé con exactitud. De lo que sí tengo constancia es de que ha pasado un sólo día desde que me dieron la noticia y tengo sentimientos negativos.

Esta mañana nos hemos despertado temprano, estábamos eufóricos, por lo menos mi madre, sí que lo estaba. Hemos desayunado roscón de San Valero (así de eufóricos estábamos que hemos celebrado el patrón 3 días antes). Al terminar de desayunar y sin que mis hermanos me vieran, he hablado con mis padres, les he dicho: “¿No os sentís culpables por estar felices, siendo que nos pasa esto?” Mi madre me ha abrazado y me ha dicho que no estaban felices pero que lo aparentaban para engañar al cerebro y así la pena se iría. Que ahora no necesitábamos más pena, necesitábamos fortaleza y sonrisas (aunque fueran de mentira). Abrazote.

Ha sido una mañana en familia. Primero hemos ido a buscar mi portátil (lo encargué la semana pasada y la verdad es que estaba muy ilusionada, porque por fin, tengo MI portátil). En segundo lugar, teníamos que ir a la óptica para cogerle unas gafas a mi hermana (se ha unido a nuestra hermandad de miopes, ¡por fin!). Algún recado más hemos hecho y ya paseo en familia hasta llegar al coche.

Ya en casa, hemos preparado la comida. Tras esta, nos hemos dispersado, yo me he despedido de ellos, me volvía al piso donde estudio y ellos seguían su marcha de fin de semana. Me ha dado pena, sabiendo la noticia, aunque mi madre me ha dado ánimos, ahora toca priorizar y esforzarse.

Una vez en el piso, me he asentado, me he hecho una infusión y me he puesto a estudiar con mis tapones mágicos. A las 21:30 me he preparado la cena, la verdad que la época de exámenes es la más triste porque no hay, casi vida en el piso, cada una viene cuando quiere, la biblioteca se convierte en nuestra primera casa y en el piso nos vemos para darnos las buenas noches y poco más. Al ser fin de semana aún ha sido más triste, sólo estaba yo.

A la hora de irme a dormir, es cuando más he notado que me faltaba alguien en quién apoyarme… porque he estado un rato en el ordenador y me ha entrado el bajón. Un bajón de los gordos, no podía dejar de llorar, de repente, también hiperventilaba y mi cerebro pedía oxígeno para pensar. El oxígeno no llegaba, he intentado tranquilizarme pero no ha habido manera; pensaba que me iba a desmayar, que me iba a quedar inconsciente. Al final, con ayuda de mi madre (estaba hablando con ella por WhatsApp), me he tranquilizado. He respirado profundamente en repetidas ocasiones hasta que por fin, lo he conseguido. Además, para asentar bien el asunto, he mirado MI I-Ching y mi horóscopo diario, me he tomado una tila doble y me he puesto un vídeo de meditación guiada para dormir.

Al final me dormí. Buenas noches.

 

“Hasta que volvamos a encontrarnos” – Aries.

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