Pensamiento de martes

No querer estar solo no es malo, es más, puedes incluso tener miedo a estar solo (autofobia) pero a la vez no juntarte con muchas personas; buscar a una persona que te complemente o que simplemente estés a gusto con ella.

El problema viene cuando te da miedo estar solo y, además, desplazas a las personas de tu persona porque sí, porque tienes tal poder de atracción que puedes, incluso, cambiar la personalidad de esta. Puedes hacer que esa persona se comporte de manera diferente con las personas que antes tenía tanta confianza y ahora, al estar contigo, parece como si  ya no existieran.

Pondré un símil: ¿Se saben el cuento del flautista de Hamelín, cuando los niños y los ratones siguen al flautista? Sería algo parecido. En la vida real creo que se le denomina MANIPULACIÓN.

Muy pocos se dan cuenta, pero una vez que lo hacen ya lo detectan en seguida. A mí me ha afectado durante un largo tiempo. Lo sufrí de tal forma que no era consciente de lo que sucedía, creía que era normal y lo que ocurría era que estaba metida en una gran burbuja de toxicidad.

Conseguí salir y ahora la veo en todos lados. Me da mucha lástima que las personas que lo están sufriendo no se den cuenta de que les están separando de otras personas que, quizá, les aporten más.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” -A.

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“Cómete el mundo”

Martes, 19 de febrero de 2019.

He encontrado algo que mucho tiempo atrás pensaba que no valía para nada si no te gustaba algo en concreto; hoy he llegado a la conclusión de que no lo estaba enfocando bien.

Estoy hablando del deporte, ejercicio o actividad física.

Pensaba que si no te llamaba la atención ningún deporte del tipo, baloncesto, fútbol, pádel, tenis, entre otros; no podías disfrutar de ello. Sin embargo, y menos mal que estaba equivocada, el ejercicio físico tienes otros muchos efectos beneficiosos para la salud.

Os voy a contar mi experiencia y mis sensaciones en estos dos días que llevo de gimnasio. Para empezar estaba de los nervios, porque no había pisado un gimnasio en mis 23 años de edad, segundo, conozco a todos, casi todos los que van a este gimnasio, es el de mi universidad y si no es por unos es por otros; pero acabas conociendo a todos. (También estaba nerviosa por eso). Allí fui con mis compis de piso, porque me sentía más “protegida”.

Una vez situada, fuimos a hacer bici y ya de primeras me dieron una paliza de 30 minutos en la bici, alternando leve con sprint. Después y como no quiere la cosa, nos pusimos a hacer 3 series de 10 movimientos de cada una de las máquinas que había, que si bíceps, tríceps, cuadríceps, gemelo,.. con lo que no contaba era con lo bien que me iba a sentar la ducha y con el poco apetito con el que iba a volver a casa.

Hoy por la mañana, me he levantado con la sensación de querer comerme el mundo, estaba despejada, más motivada para seguir con la rutina y a pesar de tener unas agujetas mortales (que iban a empeorar a lo largo de los días) quiero continuar con el ejercicio hasta donde pueda. De verdad, una de las mejores decisiones de mi vida y una de las mejores maneras de quitarse las inseguridades y vergüenzas, además de, obtener más confianza en una misma.

San Valentín

Es medianoche y he visto una película romántica adrede para llorar y sacar toda la tensión que tengo dentro de mí. Estoy sola en casa. Necesito sacarlo de alguna manera y solo se me ocurre esta.

La cosa es que estoy pensando en mi padre. Esta mañana justo le han puesto el primer gotero del tratamiento. Y aunque sé que eso le va a curar, no puedo evitar pensar en lo mucho que va a sufrir. Menudo sofocón llevo encima.

Sabéis cuando pensáis que no hay nadie a vuestro alrededor que os entienda o que tenga un ratito para escucharos, o no quieres que se lleve tus problemas a su casa. Pues a mí me acaba de suceder, le conté a un compañero de clase lo que estaba sucediendo en mi casa. En este mismo instante le he dicho que estaba llorando como una magdalena en casa, cuando no tenía a nadie a quien acudir; se ha quedado un cuarto de hora más hablando conmigo por WhatsApp, intentando consolarme y haciéndome reír. Se lo agradezco un montón, porque de verdad me he calmado.

Como veis me cuesta muchísimo contar lo que me sucede cuando estoy llorando, o estoy muy enfadada, incluso, cuando estoy feliz también me cuesta expresar porque estoy contenta, aunque en este caso es mas por no “crear” conflicto con otra persona que a lo mejor ha tenido un mal día.

La frase de este San Valentín ha sido la siguiente: “A veces, tu corazón necesita más tiempo para aceptar, lo que ya sabe tu cabeza.”

Muchas gracias por vuestro tiempo.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.

Día 11

Me he atrevido. Se lo he contado a una de mis compañeras de piso y, aunque me he quedado igual que estaba, ya he dado el paso de contarlo.

Llevo un mes de locos por haberme enterado de la triste noticia en medio de exámenes. He suspendido 2 de ellos, de momento. No culpo al cáncer de mi padre, pero en cierta manera sí lo hago porque me enteré en medio de esta época tan horrorosa. Además el que no haya podido contárselo a nadie, porque no estaba preparada o porque no encontraba el momento ni a la persona, ha empeorado también el asunto.

Este martes pasado, 4 de febrero, fue el día mundial contra el cáncer; fui a una charla que se titulaba: “Cómo hablar a un paciente oncológico”. Aunque esa misma tarde a esa misma hora tenía academia de inglés, fui a la charla y me sentó bien por varias razones: La primera es que me dí cuenta de que hay más personas en mi misma situación (aunque eso no es que me supiera de consuelo). La segunda es que mi reacción ante la horrible noticia resultó ser normal, otro motivo es que me informé un poquito más sobre la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Resulta que esta asociación no sólo ayudan a los pacientes o aquellas personas que han padecido esta enfermedad, sino que también dan apoyo a los familiares y amigos de estas personas. Así que pensé en ir allí e informarme mejor, e incluso, apuntarme como familiar o voluntaria testimonial.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.

Día 6

Hoy, 1 de febrero, es el cumpleaños de mi padre. Le hemos regalado ropa, porque entre unas cosas y otras, se ha quedado en los huesos gg, aunque resulta que le queda todo grande.

Está ingresado en el hospital. Tenía un análisis de sangre y una biopsia del hígado. Mientras el resto de la familia seguimos con nuestra vida, sin lamentaciones, preocupaciones, nada… o eso decimos en voz alta, lo que ocurre por dentro de cada uno, es otra historia.

Estoy feliz de que mi padre luche y se enfrente a ese cabrón; y no está solo, tiene un gran equipo apoyándole. Su familia.

He de decir que estoy un poco irritable, esta mañana estaba triste, muy triste por la situación. He buscado información sobre el cáncer de páncreas y sobre la prueba que le iban a realizar a mi padre, por ejemplo; para tranquilizarme, al final lo he conseguido. Y ahora, estoy de los nervios, y gasto muy mal genio, irritable pero desde el enfado que todo me molesta.

Espero llegar a la aceptación en algún momento, que sea pronto, por favor.

“Hasta que nos volvamos a encontrar.” – Aries.

Día 5

Ayer, me vine abajo.

Prometí que durante esta semana iba a fortalecerme. Más todavía, si cabe. Fuerza para que cuando volviera con mi familia y estuviera con mis hermanos, fuera un pilar donde se pudieran apoyar si lo necesitaban. Pero me vine abajo.

Ayer tarde, me dio una crisis de tricotilomanía (trastorno que consiste en arrancarse el pelo). Mi trastorno no es grave, no llego a dejarme calvas, tampoco me lo han diagnosticado oficialmente pero lo padezco y ayer por la tarde casi me quedo calva.

Luego con mi familia tuve una conducta muy poco frecuente en mí, os la cuento: Mi madre contó otros casos de personas conocidas cuyos familiares también tenían cáncer. Comentó que en el momento que empiezas a contar tu situación te das cuenta de que no estás sola en el mundo. Me contó que cuando fueron al oncólogo había muchas personas sin pelo o con el pañuelo. Entonces fue cuando salté, y grité: “Claro si vas a un cementerio se dice que hay muchos muertos, si vas a la estación hay mucha gente que sale de viaje, y claro, lo normal es que si vas al departamento de oncología es que haya muchas personas sin pelo o con pañuelo; MIENTRAS TANTO MI PADRE SIGUE TENIENDO CÁNCER,” Exploté. Exploté de tal forma que mi hermano soltó la PlayStation para ver que es lo que me pasaba.

Mientras lloraba, sólo podía vocalizar dos palabras: Lo Siento. Sentía tanto el no poder ser fuerte ante esa situación, no haberme fortalecido durante esta semana. No haber cumplido mi promesa…


Busqué alguien con quién hablar y creo que he encontrado a esa persona. Cuando dé el paso de contarlo, informaré qué tal ha sido la experiencia de soltarlo. Tengo muchos sentimientos, sentimientos contradictorios.


Cuando estoy frente a mi padre, estoy feliz, feliz de que luche y de que se enfrente a ese cabrón.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.

Día 4

¡Buenos días, mundo! Esta mañana me he levantado con muy poca energía, pero lo he conseguido, me he levantado a la hora (08:00). No he hecho los estiramientos de espalda pero he meditado, y… ¡no me he quedado dormida!

He terminado de resumir, con el tiempo muy justo, los temas que me quedaban del examen que tengo mañana martes. No he podido memorizar todavía porque hoy era “el día de cambiar el interfono” han estado toodo el día con el taladro y como comprenderéis ha sido imposible.

A las 14:00 me he hecho la comida y después me he duchado, ya tocaba,… me he echado la siesta (que se me ha ido un poco de las manos, a las 17:30 me he despertado…). Quería memorizar en ese ratico y lo que he hecho han sido los deberes de inglés. Luego me he ido a la academia. Hacía mucho viento hoy, aquí lo llamamos “Cierzo” y sí, hace honor a su nombre.

Al llegar a casa, he tendido la ropa y terminado algunas tareas. Cuando he terminado de llenar el lavavajillas que estaba con la música a tope y pensando en mis cosillas, han llegado mis compañeras (Ara y Julieta) de piso con una visita (la llamaremos Iris). Nos hemos estado picando, hablando de chicos, que si me querían emparejar, hacer de celestinas o no sé qué,…

La verdad es que, aunque las conozco desde hace bien poco, las quiero un montón y en estos momentos es lo que necesito, que me saquen una sonrisa y mantener la mente ocupada; no con chicos, no, con ellas 😛

Respecto a mis compañeras de piso, ellas no saben nada, al igual que yo, también están con los exámenes. Hasta arriba de estudiar, nerviosas perdidas. Y de momento tampoco estoy preparada para hacerlo real.


Es como si me hubiera metido en una burbuja, en una pompa de jabón, continúo con mi vida pero lo malo se ha quedado estancado, es algo raro de explicar.


Ay, casi se me olvida! He buscado en la web de mi universidad algún servicio/asesoría, para los estudiantes, de orientación/psicología. Al no saber a quién contarle lo que está pasando por mi cabeza, primero, porque no sé cuál va a ser la reacción tendrán y segundo porque, como ya lo hablé en el día anterior, no quiero ir usando la carta del cáncer (lo cual, no es mi intención tampoco), he decidido añadir una persona ajena a mí para tratar esta situación. Veré si es la mejor solución, aunque por el momento,… habrá que darle una oportunidad.


Necesito un lugar, como un refugio dónde desahogarme, dónde sentirme protegida, dónde no sienta que me están juzgando o están pensando: “pobrecita, lo que tiene que sufrir”, “yo no sé si aguantaría”, “se la ve fuerte, aunque yo dejaría la universidad”, entre otras.


He hablado con mi madre. Ya le han contado a mi hermanito la situación. Ha reaccionado mal, como todos, aunque con él será más complicado, porque tiene una inmensidad de preguntas. Al ser pequeño, su mente está más abierta a más posibilidades y además no tiene ningún tipo de tapujo en preguntar. Nuestro deber es intentar responder con la verdad, la verdad de la buena, no queremos confundirle.

Buenas noches.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.