San Valentín

Es medianoche y he visto una película romántica adrede para llorar y sacar toda la tensión que tengo dentro de mí. Estoy sola en casa. Necesito sacarlo de alguna manera y solo se me ocurre esta.

La cosa es que estoy pensando en mi padre. Esta mañana justo le han puesto el primer gotero del tratamiento. Y aunque sé que eso le va a curar, no puedo evitar pensar en lo mucho que va a sufrir. Menudo sofocón llevo encima.

Sabéis cuando pensáis que no hay nadie a vuestro alrededor que os entienda o que tenga un ratito para escucharos, o no quieres que se lleve tus problemas a su casa. Pues a mí me acaba de suceder, le conté a un compañero de clase lo que estaba sucediendo en mi casa. En este mismo instante le he dicho que estaba llorando como una magdalena en casa, cuando no tenía a nadie a quien acudir; se ha quedado un cuarto de hora más hablando conmigo por WhatsApp, intentando consolarme y haciéndome reír. Se lo agradezco un montón, porque de verdad me he calmado.

Como veis me cuesta muchísimo contar lo que me sucede cuando estoy llorando, o estoy muy enfadada, incluso, cuando estoy feliz también me cuesta expresar porque estoy contenta, aunque en este caso es mas por no “crear” conflicto con otra persona que a lo mejor ha tenido un mal día.

La frase de este San Valentín ha sido la siguiente: “A veces, tu corazón necesita más tiempo para aceptar, lo que ya sabe tu cabeza.”

Muchas gracias por vuestro tiempo.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.

Día 11

Me he atrevido. Se lo he contado a una de mis compañeras de piso y, aunque me he quedado igual que estaba, ya he dado el paso de contarlo.

Llevo un mes de locos por haberme enterado de la triste noticia en medio de exámenes. He suspendido 2 de ellos, de momento. No culpo al cáncer de mi padre, pero en cierta manera sí lo hago porque me enteré en medio de esta época tan horrorosa. Además el que no haya podido contárselo a nadie, porque no estaba preparada o porque no encontraba el momento ni a la persona, ha empeorado también el asunto.

Este martes pasado, 4 de febrero, fue el día mundial contra el cáncer; fui a una charla que se titulaba: “Cómo hablar a un paciente oncológico”. Aunque esa misma tarde a esa misma hora tenía academia de inglés, fui a la charla y me sentó bien por varias razones: La primera es que me dí cuenta de que hay más personas en mi misma situación (aunque eso no es que me supiera de consuelo). La segunda es que mi reacción ante la horrible noticia resultó ser normal, otro motivo es que me informé un poquito más sobre la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Resulta que esta asociación no sólo ayudan a los pacientes o aquellas personas que han padecido esta enfermedad, sino que también dan apoyo a los familiares y amigos de estas personas. Así que pensé en ir allí e informarme mejor, e incluso, apuntarme como familiar o voluntaria testimonial.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.

Día 6

Hoy, 1 de febrero, es el cumpleaños de mi padre. Le hemos regalado ropa, porque entre unas cosas y otras, se ha quedado en los huesos gg, aunque resulta que le queda todo grande.

Está ingresado en el hospital. Tenía un análisis de sangre y una biopsia del hígado. Mientras el resto de la familia seguimos con nuestra vida, sin lamentaciones, preocupaciones, nada… o eso decimos en voz alta, lo que ocurre por dentro de cada uno, es otra historia.

Estoy feliz de que mi padre luche y se enfrente a ese cabrón; y no está solo, tiene un gran equipo apoyándole. Su familia.

He de decir que estoy un poco irritable, esta mañana estaba triste, muy triste por la situación. He buscado información sobre el cáncer de páncreas y sobre la prueba que le iban a realizar a mi padre, por ejemplo; para tranquilizarme, al final lo he conseguido. Y ahora, estoy de los nervios, y gasto muy mal genio, irritable pero desde el enfado que todo me molesta.

Espero llegar a la aceptación en algún momento, que sea pronto, por favor.

“Hasta que nos volvamos a encontrar.” – Aries.

Día 5

Ayer, me vine abajo.

Prometí que durante esta semana iba a fortalecerme. Más todavía, si cabe. Fuerza para que cuando volviera con mi familia y estuviera con mis hermanos, fuera un pilar donde se pudieran apoyar si lo necesitaban. Pero me vine abajo.

Ayer tarde, me dio una crisis de tricotilomanía (trastorno que consiste en arrancarse el pelo). Mi trastorno no es grave, no llego a dejarme calvas, tampoco me lo han diagnosticado oficialmente pero lo padezco y ayer por la tarde casi me quedo calva.

Luego con mi familia tuve una conducta muy poco frecuente en mí, os la cuento: Mi madre contó otros casos de personas conocidas cuyos familiares también tenían cáncer. Comentó que en el momento que empiezas a contar tu situación te das cuenta de que no estás sola en el mundo. Me contó que cuando fueron al oncólogo había muchas personas sin pelo o con el pañuelo. Entonces fue cuando salté, y grité: “Claro si vas a un cementerio se dice que hay muchos muertos, si vas a la estación hay mucha gente que sale de viaje, y claro, lo normal es que si vas al departamento de oncología es que haya muchas personas sin pelo o con pañuelo; MIENTRAS TANTO MI PADRE SIGUE TENIENDO CÁNCER,” Exploté. Exploté de tal forma que mi hermano soltó la PlayStation para ver que es lo que me pasaba.

Mientras lloraba, sólo podía vocalizar dos palabras: Lo Siento. Sentía tanto el no poder ser fuerte ante esa situación, no haberme fortalecido durante esta semana. No haber cumplido mi promesa…


Busqué alguien con quién hablar y creo que he encontrado a esa persona. Cuando dé el paso de contarlo, informaré qué tal ha sido la experiencia de soltarlo. Tengo muchos sentimientos, sentimientos contradictorios.


Cuando estoy frente a mi padre, estoy feliz, feliz de que luche y de que se enfrente a ese cabrón.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.

Día 4

¡Buenos días, mundo! Esta mañana me he levantado con muy poca energía, pero lo he conseguido, me he levantado a la hora (08:00). No he hecho los estiramientos de espalda pero he meditado, y… ¡no me he quedado dormida!

He terminado de resumir, con el tiempo muy justo, los temas que me quedaban del examen que tengo mañana martes. No he podido memorizar todavía porque hoy era “el día de cambiar el interfono” han estado toodo el día con el taladro y como comprenderéis ha sido imposible.

A las 14:00 me he hecho la comida y después me he duchado, ya tocaba,… me he echado la siesta (que se me ha ido un poco de las manos, a las 17:30 me he despertado…). Quería memorizar en ese ratico y lo que he hecho han sido los deberes de inglés. Luego me he ido a la academia. Hacía mucho viento hoy, aquí lo llamamos “Cierzo” y sí, hace honor a su nombre.

Al llegar a casa, he tendido la ropa y terminado algunas tareas. Cuando he terminado de llenar el lavavajillas que estaba con la música a tope y pensando en mis cosillas, han llegado mis compañeras (Ara y Julieta) de piso con una visita (la llamaremos Iris). Nos hemos estado picando, hablando de chicos, que si me querían emparejar, hacer de celestinas o no sé qué,…

La verdad es que, aunque las conozco desde hace bien poco, las quiero un montón y en estos momentos es lo que necesito, que me saquen una sonrisa y mantener la mente ocupada; no con chicos, no, con ellas 😛

Respecto a mis compañeras de piso, ellas no saben nada, al igual que yo, también están con los exámenes. Hasta arriba de estudiar, nerviosas perdidas. Y de momento tampoco estoy preparada para hacerlo real.


Es como si me hubiera metido en una burbuja, en una pompa de jabón, continúo con mi vida pero lo malo se ha quedado estancado, es algo raro de explicar.


Ay, casi se me olvida! He buscado en la web de mi universidad algún servicio/asesoría, para los estudiantes, de orientación/psicología. Al no saber a quién contarle lo que está pasando por mi cabeza, primero, porque no sé cuál va a ser la reacción tendrán y segundo porque, como ya lo hablé en el día anterior, no quiero ir usando la carta del cáncer (lo cual, no es mi intención tampoco), he decidido añadir una persona ajena a mí para tratar esta situación. Veré si es la mejor solución, aunque por el momento,… habrá que darle una oportunidad.


Necesito un lugar, como un refugio dónde desahogarme, dónde sentirme protegida, dónde no sienta que me están juzgando o están pensando: “pobrecita, lo que tiene que sufrir”, “yo no sé si aguantaría”, “se la ve fuerte, aunque yo dejaría la universidad”, entre otras.


He hablado con mi madre. Ya le han contado a mi hermanito la situación. Ha reaccionado mal, como todos, aunque con él será más complicado, porque tiene una inmensidad de preguntas. Al ser pequeño, su mente está más abierta a más posibilidades y además no tiene ningún tipo de tapujo en preguntar. Nuestro deber es intentar responder con la verdad, la verdad de la buena, no queremos confundirle.

Buenas noches.

“Hasta que nos volvamos a encontrar” – Aries.

Día 3

Por la mañana he hecho 5 minutos de meditación, casi me quedo dormida, aunque he hecho un pequeño, gran esfuerzo y me he incorporado  para dedicarme unos minutos a mi ser. Tras los estiramientos de espalda, he desayunado un café con leche (sin azúcar añadido) y un par de puñados de cereales. En cuanto he terminado con ello, he puesto el temporizador en mi móvil con la aplicación: “Forest” y me he concentrado durante 1 hora y media. Después, me he hecho una infusión de chocolate con naranja. Continuando con el estudio se me han hecho las 2 de la tarde y no tenía la comida hecha. He hecho un vídeo-blog en mi cuenta de Instagram, sobre como me hacía la comida. He visto un poco la televisión (nada interesante). Me he acurrucado en el sillón junto a la ventana por dónde entraban unos rayos de sol y me he quedado dormida.

A las 17 horas ha venido una de mis compis de piso y me ha despertado (sin querer, y menos mal). Me he preparado todo y vuelta al estudio. Me ha cundido hasta las 20:30 que me he levantado, he estirado las piernas y me he hecho la cena, hoy tocaba yogur con fruta y semillas. Hemos estado viendo el programa de Risto Mejide en la Cuatro y, mientras, he estado hablando con mi madre por WhatsApp.

La he llamado, me ha contado que se lo ha dicho a mi hermana ya, y que el sofocón ha sido gordo. Ella sí que va a necesitar un psicólogo,… aunque también tiene a toda su familia para apoyarla. Somos una familia fuerte de mente y de corazón. Somos de ese tipo de personas que da igual lo que nos echen al final salimos a flote.

Este blog no lo escribo para dar pena a los lectores que me lean, no. Este blog lo escribo por y para mí, para desahogarme y recordarme todos los días que puedo con esto, que no hace falta jugar la carta de cáncer, que las castañas del fuego las he sacado siempre sola con el apoyo de mi familia y que esto es algo más que nos ha tocado hacer y que saldremos airosos y fortalecidos de ello.

Buenas noches.

“Hasta que volvamos a encontrarnos” – Aries.

 

Día 2

Me ha dado un ataque de ansiedad, pánico, de nervios, no lo sé con exactitud. De lo que sí tengo constancia es de que ha pasado un sólo día desde que me dieron la noticia y tengo sentimientos negativos.

Esta mañana nos hemos despertado temprano, estábamos eufóricos, por lo menos mi madre, sí que lo estaba. Hemos desayunado roscón de San Valero (así de eufóricos estábamos que hemos celebrado el patrón 3 días antes). Al terminar de desayunar y sin que mis hermanos me vieran, he hablado con mis padres, les he dicho: “¿No os sentís culpables por estar felices, siendo que nos pasa esto?” Mi madre me ha abrazado y me ha dicho que no estaban felices pero que lo aparentaban para engañar al cerebro y así la pena se iría. Que ahora no necesitábamos más pena, necesitábamos fortaleza y sonrisas (aunque fueran de mentira). Abrazote.

Ha sido una mañana en familia. Primero hemos ido a buscar mi portátil (lo encargué la semana pasada y la verdad es que estaba muy ilusionada, porque por fin, tengo MI portátil). En segundo lugar, teníamos que ir a la óptica para cogerle unas gafas a mi hermana (se ha unido a nuestra hermandad de miopes, ¡por fin!). Algún recado más hemos hecho y ya paseo en familia hasta llegar al coche.

Ya en casa, hemos preparado la comida. Tras esta, nos hemos dispersado, yo me he despedido de ellos, me volvía al piso donde estudio y ellos seguían su marcha de fin de semana. Me ha dado pena, sabiendo la noticia, aunque mi madre me ha dado ánimos, ahora toca priorizar y esforzarse.

Una vez en el piso, me he asentado, me he hecho una infusión y me he puesto a estudiar con mis tapones mágicos. A las 21:30 me he preparado la cena, la verdad que la época de exámenes es la más triste porque no hay, casi vida en el piso, cada una viene cuando quiere, la biblioteca se convierte en nuestra primera casa y en el piso nos vemos para darnos las buenas noches y poco más. Al ser fin de semana aún ha sido más triste, sólo estaba yo.

A la hora de irme a dormir, es cuando más he notado que me faltaba alguien en quién apoyarme… porque he estado un rato en el ordenador y me ha entrado el bajón. Un bajón de los gordos, no podía dejar de llorar, de repente, también hiperventilaba y mi cerebro pedía oxígeno para pensar. El oxígeno no llegaba, he intentado tranquilizarme pero no ha habido manera; pensaba que me iba a desmayar, que me iba a quedar inconsciente. Al final, con ayuda de mi madre (estaba hablando con ella por WhatsApp), me he tranquilizado. He respirado profundamente en repetidas ocasiones hasta que por fin, lo he conseguido. Además, para asentar bien el asunto, he mirado MI I-Ching y mi horóscopo diario, me he tomado una tila doble y me he puesto un vídeo de meditación guiada para dormir.

Al final me dormí. Buenas noches.

 

“Hasta que volvamos a encontrarnos” – Aries.